A veces en las converzaciones de los amigos, muchos dicen "no se insiste no se ruega y etc. Pero cómo no he de poder insistir cuando en ése tiempo siempre quice tener a alguien a mi lado, después de haber perdido una relación algo frustrada, requería casi con urgencia a alguien para consuelo de un sentimiento casi triste como es normal al terminar una relación...Después de tanta insistencia, recuerdo una cita con una de las chicas que pretendía.
Rompí el orgullo, siempre la llamaba, inventaba excusas para todo, siempre iba a verla los días que podía, aunque mi visita nunca ha sido esperada, por ella, a quien la veía como "mi nuevo consuelo".
Salió conmigo una noche, la pasamos algo bien, recuerdo el pecado de mi timidez, casi me inmovilizaba las veces que hablaba de amor. Guardo recuerdos de ella a la que, sólo la besé una vez, ella quien dijo que, "me extraña y piensa en mí", sintiéndose culpable ahora que, no estoy a su lado...
Ahora es otra historia, aun no soy perfecto, pero sigo luchando para eso, tal vez nunca lo logre, porque nadie lo es, pero se acabaron los días de no hacer nada, cuando dejaba que las cosas pasen sin estar de protagonista. En realidad se acabaron los días de casi toda la ingenuidad, el tiempo ha sido mi mejor maestro.
Aquella noche de cita, tambien tuve algo desalentador, mientras hablaba con ella, encontró a unos amigos(as) que, indirectamente sin que me diera cuenta la llamaban a mis espaldas, ella se las arregló, aunque su maña para lograrlo no está con grandes detalles en mi banco de memoria, puedo recalcar que, usó una despedida esperanzadora, haciéndome creer que podía estar con ella, así terminó la cita de aquella noche, ¿para dónde iba ella? para la "casa de su tía".
Después de otros días de verla, volvimos a salir, esta vez en un lugar calmado y tranquilo de los acostumbrados en los distritos de Iquitos, me avalanché hacia ella en busca de un beso, era lo último que podía hacer, después de tantos intentos formales había entendido que, era hora de dejarla, no sin antes obtener algo que corresponda a mi tiempo perdido.
Después de palabras pronunciadas con trémolo que, ella escuchaba sin mucho interés, logré darle un beso, donde en los primeros segundos me sentí como un "príncipe" con deseos de que el último intento, sea tan gratificante como correspondía a mi imaginación... Hasta que, a los "4 segundos" ella lo cortó, toda mi fantasía no era más que eso una mera y simple fantasía; con esto volví a caer nuevamente en la realidad: debía dar un paso al costado y dejarla con honor.
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