No lee continuamente, sus esfuerzos por escribir son casi nulas, aún tomándose mucho tiempo para ello.
En las raras oportunidades de lectura, hace un intento de capturar palabras y frases para convertirlas con toque de matices personales, en las suyas.
Rebusca en sí mismo inspiración alguna, capaz de, reproducir lectura apropiada para él y para aquellos que, por accidente o conciencia se estacionan en su espacio.
Todo lo encuentra como su vida propia: La hospitalidad al desorden y la burda excusa de escaces del tiempo que, se interponen paralelamente en cada posible inspiración.
¡Bingo! porqué no escribir éste "mediocre" texto, así el largo esfuerzo por buscar inspiración acertada se minimice y sea la más acertada para escribir:
Dos semanas intentando encajar en un nuevo trabajo y dándose huevos para soportar su interior incapacidad de congeniar con quien se le atreviese en el camino. Pareciese que, los personajes cambian pero la historia vuelve...
Con alguien a quien rendir cuentas, alguno que tiende a supervisar, un individuo que presiona constantemente con un NO, cuando lo que dices es un SI. Ó un SÍ cuando explicas el motivo del NO.
No se trata de quejas, se sabe la política del cooperativismo, coordinación, tolerancia y etc.
Parte de lo que cambió todo en mi forma de pensar, fueron algunas frases como éstas: "Piensa en grande". ¡Y boom! de pronto supe que, siempre había pensado lo mismo.
Las ganas de no rendir cuenta a nadie, de no tener supervisores, mucho menos estar pendiente de un negocio propio ó ajeno para siempre.
Prácticamente, quiero ser libre y vivir conforme el aire del destino me lleve.
Para lograr esto, se necesita estar bien económicamente. Mi espíritu casi destruido, me pide codicia, me pide ambición para lograrlo. De hecho, hubiese deseado que, desde hace mucho tiempo me exigiese lo mismo, dentro de mí creo que, la historia sería otra.
A veces no me enojo con las personas, sino con la depresión, entre la tristeza y la rabia interior que, mayormente es atribuido a un maldito oído parkinson desde que, el uso de razón me lo comunicó.
En las raras oportunidades de lectura, hace un intento de capturar palabras y frases para convertirlas con toque de matices personales, en las suyas.
Rebusca en sí mismo inspiración alguna, capaz de, reproducir lectura apropiada para él y para aquellos que, por accidente o conciencia se estacionan en su espacio.
Todo lo encuentra como su vida propia: La hospitalidad al desorden y la burda excusa de escaces del tiempo que, se interponen paralelamente en cada posible inspiración.
¡Bingo! porqué no escribir éste "mediocre" texto, así el largo esfuerzo por buscar inspiración acertada se minimice y sea la más acertada para escribir:
Dos semanas intentando encajar en un nuevo trabajo y dándose huevos para soportar su interior incapacidad de congeniar con quien se le atreviese en el camino. Pareciese que, los personajes cambian pero la historia vuelve...
Con alguien a quien rendir cuentas, alguno que tiende a supervisar, un individuo que presiona constantemente con un NO, cuando lo que dices es un SI. Ó un SÍ cuando explicas el motivo del NO.
No se trata de quejas, se sabe la política del cooperativismo, coordinación, tolerancia y etc.
Parte de lo que cambió todo en mi forma de pensar, fueron algunas frases como éstas: "Piensa en grande". ¡Y boom! de pronto supe que, siempre había pensado lo mismo.
Las ganas de no rendir cuenta a nadie, de no tener supervisores, mucho menos estar pendiente de un negocio propio ó ajeno para siempre.
Prácticamente, quiero ser libre y vivir conforme el aire del destino me lleve.
Para lograr esto, se necesita estar bien económicamente. Mi espíritu casi destruido, me pide codicia, me pide ambición para lograrlo. De hecho, hubiese deseado que, desde hace mucho tiempo me exigiese lo mismo, dentro de mí creo que, la historia sería otra.
A veces no me enojo con las personas, sino con la depresión, entre la tristeza y la rabia interior que, mayormente es atribuido a un maldito oído parkinson desde que, el uso de razón me lo comunicó.
Ludwig Van Beethoven - Adagio
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