sábado, 5 de setiembre de 2009

Vagando en el Sonido

En noches de desvelo, en noches solitarias, evocaba recuerdos recientes mientras lo acompaña el único sonido retumbante y desesperante, en el único órgano auditivo que, lo siente deteriorar más y más conforme el tiempo avanza.

....Tomó su agenda y empezó a sellarlo con tinta, mostrando sus actos reales y casi tan recientes a su momento actual.

Recordó que a las 7:00 a.m. tocaron la puerta de su habitación mientras dormía, el ruido lo incomodó, quizo abrir los ojos, sintió que, sus párpados pesaban y se negaban a mostrar la claridad matinal mezclada con la luz artificial que, solo descanza cuando su claridad no se compara con la del día.

Tras los nuevos golpes más fuertes esta vez y, al escuchar una voz diciendo:

- ¡Joven, Joven!
- Espere un momento Sra. - dijo zonámbulamente sin más remedio que aplazar la haraganería por un instante.

Al levantarse vio que, todo seguía igual. Perduraba el mismo estado deficiente de orden. Con las prendas de vestir que, acogen lugar temporal en cualquier rincón del reducido cuarto. Con la mesa plagada de libros y garabatos por todos lados. Discos y demás cosas que se hospedaron abultadamente uno tras de otro, como si en su estado estático se moviesen causando alboroto.
Buscó en su billetera apresuradamente en medio de tal congestión, la encontró, sacó el único billete que le quedaba. Abrió la puerta y vió un personaje femenino cuya estatura bajita le daba al cuello, aún teniendo el apoyo de estar en el piso más alto al otro lado de la puerta. Era la dueña del inmueble, excusaba los cobros a sus inquilinos para la remodelación de la parte trasera de su quinta.
En ese instante recordó en fracciones de milisegundos que, meses antes platico con ella amenamente, tratando de ganar o mostrar buena reputación ante tal persona. Recordó tambien que, en esa ocación tuvo algo entre los dientes que motivó algunas preguntas:

- ¿Qué tiene Ud. en la boca?
- Es mi coca, siempre chackcheo coca por las noches.
- ¿Ah sí, por qué lo hace?
- Por costumbre y me relaja.
- ¡Oh!, ví lo mismo cuando fui a cosechar coca...

Estos recuerdos, se esfumaron al milisegundo tal como habían llegado cuando le entregó el cheque para la renta de otro mes más.

- Joven no tengo vuelto.
- Estaré por aquí una hora más. Espero el cambio.
- Está bien, diré a Karen que se lo entregue.
- ¡O.K!

Dos días después de perder el trabajo, dió a la Sra. un adelanto, diciéndole que, haría un trabajo independiente y del pago le cancelaría el restante adeudado. Esa mañana canceló, pero no del dinero resultante que dijo. No hizo nungún, trabajo como él lo había dicho. Pero se percató que el personaje creyó la farsa. Porque, supuestamente, él mantenía su trabajo.

Cerró la puerta, la ventana, apagó la luz, volvió a su lecho. Cerró los ojos y pensó por un instante en karen, en la hija de aquella Sra. a quien dijo mandar para entregar el cambio.

Recordó el momento cuando él volvía antes de media noche a la casa que, acoge a todo aquel que pagaba la pensión de un cuarto.

Abrió la puerta principal del inmueble. Entró. La cerró y caminó por el pasadizo oscuro de 4 metros, dobló a la izquierda para el otro pasadizo y se encontró con karen que salía de la quinta de regreso a su casa después de haber visitado a su madre, la dueña del inmueble, en el 2do piso.

Él saludó, ella correspondió. Él la habló, ella seguía correspondiendo.

Él se dejó llevar por una debilidad interior, culpando a la sencilles y simpatía de Karen y la invitó a pasar a su cuarto, aún sabiendo que apresuraba las cosas. Ella se negó aduciendo estar de prisa por ser tarde y se despidió. Él la sintió incomoda, la acompañó hasta la puerta y preguntó:

- ¿Te asustaste?
- ¿Yo? No, nada que ver.
- Chevere, entonces la invitación que vigente.
- Jajaja aguantado.
- Jajaja.

En medio de ese recuerdo causando una dimunita sonrisa volvió a dormirse.
A las 11:50 a.m. sus ojos se abrieron, se alistó para almorzar.

Pasó ordinariamente solitario las pocas horas del día que anduvo despierto después del almuerzo, en aquel restaurant ubicado en una esquina de una plaza principal, de la pequeña y enigmática ciudad que, lo acogió en el momento tal cual él está ahora, en medio crisis económica.

Karen no fue a entregarle el cambio por lo que, tuvo que contar con las monedas sobrantes del penúltimo billete.

Al volver a su cuarto, trató de ordenar los sectores donde acostumbraba transitaar como circulo vicioso de modo que, nada del desorden perfudicara su desenvolvimiento acostumbrado en medio de todo alboroto. Al terminar, tomó un libro de cuentos de alquimistas fundadores de ciudades, cuyos descendientes eran hombres líderes en toda la región y rebeldes contra gobiernos. Historias de generación tras generación, todos sin perder la esencia de los nombres que, llevaban los hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, etc. Se aburrió después de leerlo por casi 2 horas.

Eran las 3:00 p.m. , la holganacería lo volvió a dormir.
La misma holganacería aún con vida en su interior, lo acompañó unos minutos más luego de despertarse a las 7:30 p.m. a causa de un ardor en el estómago, se alistó y fue por una cena. karen aún no entregaba el cambio, pero le sobraban un poco de monedas.

En el camino se encontró con un amigo de acento aserranado, con vigor en sus visiones de futuro sin remordimiento alguno:

- Por eso trabajo con la blanquita. (Narcotráfico).
- Ah, para mí es traumante y riesgozo.
- Depende de cómo trabajes.

Tocaban el tema mientras iban a una sala de billar. Olvidó la cena y el estómago se calmó con la conversación que, duró 2 horas más por los juegos en mesas con bolas y tacos.

Al terminar se despidieron y quedaron en seguir la plática cuando la ocación los volviese a encontrar.

Volvió a su cuarto. Se dio un baño, luego quizo dormir y no pudo lograrlo. Como todas las noches supuestamente tranquilizantes para el que lo siente, lo aquejaba un rezonante tintineo en el oído que, lo acompaña durante toda su vida.

se concentró con el mismo libro que horas atrás estuvo leyendo, quizo terminar de hacerlo esa noche. Era un truco para no dejarse llevar por aquel sonido.

Se aburrió y lo dejó, de todas maneras el sueño seguía rehusándose a dominarlo.

Tomó su agenda y empezó sellarlo con tinta, mostrando sus actos reales y casi tan recientes a su momento actual....
Rosas para mi muerte - Mermelada Pesada.

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